jueves, 1 de noviembre de 2007

dicen


que en la ignorancia yace la felicidad. No estoy de acuerdo. Para mí (y si, quizás solamente para mí) la felicidad quizás esté en la inocencia, en la capacidad de tener ilusiones.
Es cierto, con el conocimiento, es tanto lo bueno, como lo malo que puede llegarnos.
Quizás no sea bueno vivir como yo... estar en una búsqueda de un devenir constante.
Querer saber siempre más y más... en un mundo en el que la mayoría prefiere simplemente ignorar.
No, ignorance is not bliss... inocence is.
Si, la gente prefiere mis críticas sarcásticas a mis estados reflexivos. LO SIENTO, HOY NO ME DA LA GANA DE COMPLACER A NADIE.
la inocencia es algo maravilloso, te da la capacidad de soñar y de creer que todo es posible, que el mundo entero puede ser bueno, al menos, la inocencia de mi niñez era así.
La inocencia era un lugar seguro y la extraño
Extraño aquel puesto ambulante donde compraba churros de pequeña (si, en aquellas épocas donde no existía nada como churro manía), las idas con mi primo al ccct (épocas previas a mis hermanas, a una edad tan tierna como los 4 años), mi fiebre porque me llevaran al junquito a montar caballo, las idas al museo de los niños, a la cinemateca nacional.
Extraño la manía de preguntar si en todos lados adonde iba había cafetín (recuerden me crié entre hospitales), repetir como un loro términologías médicas (mi palabra favorita en ese léxico era patología).

Lo malo de crecer es que empezamos a volvernos cinicos. Por mucho que ame mi sarcasmo, extraño aquellas fechas en las que yo era un ser optimista.
Nadie me creería que incluso me gustaba ir a la iglesia, que era incapaz de decir groserías y que en algunas fotos salgo vestida de rosado (lo peor es que en esas me lo estoy tripeando).
Épocas tan remotas que a veces hasta se me olvidan. Aquel pre-escolar donde yo era la única que poseía el cabello liso, estar obsesionada con la historia de la bella y la bestia, y con blacanieves y los siete enanitos.
El libro de poesía de Vicente Gerbasi, las botas negras, mis cassettes de poppy, topo giggio y las payasitas esas idiotas que a mi madre tanto le gustaba ponerme.
El show de xuxa (que hoy en día la coño de madre debe estar en sus plenos 40), Nubeluz, Supercrópolis (con raúl y mercy) y el coñazo de veces que mi vecina nos llevó a mi y a su nieta a que estuviéramos de público en el estudio (la sra trabajaba en ese canal que llamábamos rctv), la vez que vi a proyecto uno (si, se me sale el niche admitiendo que bailé que jode al ritmo de las canciones de magic juan) "uh ahí está, uh ahí está... se la llevó el tiburón, el tiburón...", el mismo evento en el que estuvo salserín (cuando tenían a los bichos esos de servando y florentino), kiara y la tipa esta que cantaba la canción de "Ponte el sombrero" (nunca me he acordado del nombre, siempre la confundo, el que me lo recuerda es Ber), y mi recuerdo (y confesión más vergonzosa) favorito de esa noche la presentación de Guillermo Dávila (lo sé, lo sé saldré crucificada de aquí).
El programa de "alerta" con Ana Bacarella, 24 hrs con Napoleón Bravo, el 1er reportaje de Sergio Novelli cuando aquel intento de golpe dado por el hoy "Presidente" (dictador) de nuestra querida república.
La radio Rochela con los guoperó (Emilio Lovera y El Nené Quintana), el conde "párbula", y el hermano Cocó, "por estas calles", si, todo en la época en la que Victor Cámara era considerado todo un Galán.
Bienvenidos, Cheverisimo, y la canción de Divine "cada tarde se pone su vestido de ilusioooooooooon" (si, desde pequeña me gustó lo queer), el irritante "papaíto" de Lázaro Candal cada vez que veía un pártido fútbol, y el "por la vía del un, dos tres", del tipo ese de Venevisión cada vez que veía un partido de beisbol.
Las películas de Freddy en rctv, gladiadores americanos, antena parabólica...
las películas de jean claude van damme
a veces pienso que fue ayer y luego recuerdo que ya hace más de 13 años.
supongo que de vez en cuando se me olvida la edad que tengo.

Extraño esas épocas, la falta de preocupaciones, antes de la neurosis, cuando el sarcasmo venía inducido por mafalda, antes de el crush con billy corgan, de la obsesión con robert smith, mucho antes...
cuando podía ser considerada una persona medianamente normal..
antes de los traumas, las histerias... yeah those were the good times

1 comentario:

Adriana dijo...

Carlos me paso en estos días el link a tu blog, por algún otro post genial. Pudiera decir que el talento corre en la sangre, pero resulta que ustedes no son hermanos de sangre. No importa, ambos tienen un gran talento para escribir.
Si bien, definitivamente no es bueno vivir añorando el pasado, yo siempre lucho por no perder esa inocencia. Las cosas cambian, el mundo gira, nosotros cambiamos, pero la inocencia, debemos conservarla, por lo menos de a ratos, cuando logramos luchar con el pesimismo que toma control cuando vemos lo podrido del mundo. Ayer en el subte (metro) de vuelta a casa, jugábamos a poner cara seria...perdí en todas, aparentemente la cara de serio de Carlos me causa mucha gracia =).