jueves, 2 de agosto de 2007

Él

tenía la experiencia de aquél que ha vivido, yo la inocencia de mis sueños adolescentes.
No llegué a amarlo.......
pero sé que hubiese podido.....
de todas maneras, eso, ya no importa.
Eran las mismas preguntas de siempre, esas, que el sabía me irritarían.
él era un cínico y eso era lo que me hacía dudar de él.
¿Crees que tanto esfuerzo vale la pena?
¿Cuantas veces has luchado por algo que a la final no servia de nada?
¿Cual es el ansía por sentirse amada?
¿Qué necesidad tienes de que te acepten?
¿Por qué tratas de complacer siempre a los demás?
¿Qué es lo que en verdad quieres?
y todo terminaba con "tienes que descubrir quién eres".
Lamento estar haciéndome esas preguntas en este momento, sin embargo, no logro evitarlo.

1 comentario:

±]Elrondpunk dijo...

una pregunta q me parece más apropiada...

¿Para qué todas esas preguntas? (o tómalo como "preguntar de más")

intenta encontrarla...
y al fallar, obtendrás una mayor recompensa de la q buscabas.


[no me hagas caso, al final de cuenta no sería ni la primera ni la última vez]