domingo, 12 de agosto de 2007

El problema

De las mentiras no son ellas en si.
Es casi inevitable que en un momento nos veamos obligados a mentir.
Hay quién miente por placer, hay quién miente por necesidad.
el problema de las mentiras es ser vícitma de una de ellas.
Es darse cuenta de que se ha hecho el papel de idiota durante quién sabe cuánto tiempo.
Es sentir que todo puede ser una mentira
Es perder la confianza en esa persona.

¿Qué tan grande debe ser una mentira para arruinar la relación de dos personas?

No lo sé, supongo que lo suficientemente grande como para hacerte dudar de todo lo que esa persona diga, como para hacerte sentir que todo puede ser una excelente actuación teatral.
Lo suficiente como para que destruya totalmente la confianza entre los dos.
y luego está el problema de decidir qué hacer al respecto...

¿Confrontarla? ¿Callarte? ¿Mentir tu también? ¿Pedir explicaciones?

De todas maneras ¿acaso serviría de algo?
una mentira puede destrozar una relación
hacerla caer hasta los cimientos
y si la mentira está en los cimientos
pues todo se viene abajo

El problema de las mentiras, no es decirlas, es ser el idiota que se las cree

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