viernes, 15 de junio de 2007

el clóset...


mi tarde de ayer no fue mala.
Las clases estuvieron buenas, cortas, agradables.
Estuve un rato hablando con corina (mi profe favorita), hablamos de politica, de la vida, de su matrimonio, de la intolerancia, de todo un poco, honestamente cuando termine de crecer quiero ser como esa mujer.
Mi tarde de ayer fue bastante reflexiva, analizando el rumbo que estoy tomando, el rumbo que toman mis relaciones.
La semana que viene cumplo años, 19 años, no sé como pasó tanto tiempo y ciertamente la nostalgia me está pegando.
Suelo ponerme analítica (más de lo normal) siempre que estoy a punto de cumplir años.
Siento ganas de limpiar mi closet (literal y metafóricamente) y sacar todo aquello que no sirve, todo aquello que simplemente ocupa espacio y que me está estorbando.
De repente consigo algo viejo y me trae recuerdos, lo uso, trato de aferrarme a él, hasta que por fin acepto que ya tuvo su era y que no tiene nada que hacer en mi vida.

Así que limpio el clóset y aparece la necesidad de cosas nuevas, de algo que te haga sentir satisfecha, así sea por el momento, compras cosas nuevas, algunas durarán por años, algunas eternamente, otras serán desechables una vez que pase la fiebre con ellas.
El problema queda cuando me doy cuenta de lo que hay en la profundidad del clóset, lo que estaba metido en cajas, en bolsas, aquello que sigue allí porque simplemente no me puedo deshacer de él.

En el fondo del clóset hay un par de zapatos, quizás los más especiales que haya tenido en mi vida, no los uso (están dañados y sin arreglo) y sin embargo, no soy capaz de botarlos.
A veces me los pongo, los observo, son bellos, pero al tratar de caminar con ellos, aparece de inmediato su defecto.

Y mientras tanto, siguen allí, y yo espero el dia en el que deje de aferrarme a el maldito par de zapatos y decida botarlos.

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